Entre recuerdos y esperanzas: El duelo migratorio

¡Ya es hora de entrar a migración!

Es el momento cuando nos percatamos que es hora de despedirnos de nuestros seres queridos y que estamos a pocas horas de dejar el país donde crecimos, donde reímos, donde lloramos…….

Ese momento donde los recuerdos y las expectativas entran en una batalla sin final, pero, sin embargo, nuestro equipaje va lleno de ilusiones, esperanzas como también de incertidumbres.

¡ Bienvenido, welcome, Bienvenue, Herzlich willkommen, benvenuto……. !

Ya estamos en nuestra nueva destinación, nuestro ritmo cardiaco comienza a latir más rápido de lo normal, estamos en modo alerta, analizando lo que nuestros ojos están captando pero al mismo tiempo a la expectativa de todo el procedimiento a seguir durante y después del control de inmigración.

Una vez, ya instalados en nuestro nuevo hogar comenzamos nuestro proceso de adaptación ya sea por medio del aprendizaje de un nuevo idioma, o continuacion de nuestros estudios, búsqueda de trabajo, búsqueda de amigos, etc.

Durante este proceso nos damos cuenta de que hay personas que están llevando muy bien su nueva vida en este nuevo país, sin embargo, hay unas cuantas que no lo llevan de la misma forma reflejándose en la presencia constante de críticas y comparaciones sobre la nueva cultura , sentimiento de soledad y desorientación respecto a los pilares de vida, presencia de una baja autoestima, dificultad en la toma de decisiones, aislamiento, fluctuaciones en el estado de ánimo, dificultad en la elaboración de un proyecto de vida en el nuevo país, etc. Estos son uno de los tantos signos que podemos evidenciar en las personas que han emigrado.

¿Pero por qué sucede esto? ¿Por qué a mí? ¿Algun día podré adaptarme como lo hacen los demás? ¿Cómo sé si necesito ayuda de un profesional?. Estas son una de las tantas preguntas que me han hecho las personas que han pasado por experiencias migratorias.

Para comprender este tipo de reacciones, quisiera comenzar por medio de esta frase « La migración es un cambio vital que, como todo proceso de cambio, trae ganancias y pérdidas ». Independientemente del motivo por la que la persona haya tomado la decisión de emigrar, las pérdidas estarán presentes en el momento de la instalación en el nuevo país, viéndose  reflejadas a través de la familia, los amigos, el nivel socioeconómico, la cultura, la comida, entre otras.

Cuando se viven este tipo de pérdidas, cada persona puede reaccionar de diferente manera y esto dependerá de la capacidad psicológica que tenga frente al cambio y al manejo de las emociones. En la psicología este proceso es conocido como duelo, término que posiblemente hemos escuchado cuando hemos o alguien cercano a nosotros ha vivido la pérdida de un ser querido, pero lo que mucha gente desconoce es que el duelo puede aparecer igualmente en el caso de una migración, de un cambio radical de vida.

Si nos devolvemos a la pregunta, ¿por qué a mí? ¡No te afanes! Todo proceso nuevo o desconocido puede desestabilizar nuestra percepción y sentido de vida. Es importante identificar si estamos atravesando por un duelo múltiple (el sentimiento de pérdida se debe a diversos factores), parcial (es un sentimiento « temporal », debido a que sabemos que tenemos la opción de regresar) o recurrente (se presenta de manera repetitiva y automática una vez que hayamos estado expuestos o en contacto con ese factor que hemos perdido en el pasado).

¿Pero algún día podré adaptarme como lo hacen los demás y vivir mi vida normal ?

Claro que sí. Lo más importante es que pares por un momento tus actividades, el agite que trae tu diario vivir y le prestes atención a tus emociones y pensamientos. Si logras identificar los signos del duelo migratorio para lograr gestionarlos, evitaríamos a mediano plazo la aparición de un duelo patológico (la temporalidad e intensidad de los signos se intensifican).

¿Cómo sé si necesito ayuda de un profesional ?.

La atención y el auto cuidado pueden ser suficientes en la elaboración eficaz de un duelo migratorio, sin embargo, si notas dificultades en tu proceso de adaptación en el nuevo lugar donde te encuentres, fluctuaciones constantes en tu estado de ánimo a tal punto que comienzan a afectar tus relaciones personales, profesionales y/o laborales y sientes que no tienes una salida, es el momento de pedir ayuda a un profesional que pueda guiarte y servirte de apoyo para poder encontrar nuevamente una seguridad y tranquilidad en el lugar que elijas.

Es así como paso a paso, día tras día, la persona que decide migrar  se encuentra inmerso en un viaje emocional hacia la aceptación, la adaptación y la esperanza de un futuro mejor. Como psicóloga, sé que este camino puede ser desafiante, pero también sé que cada desafío trae consigo una oportunidad de crecimiento y fortalecimiento emocional.

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